¿Qué sabemos sobre la conducción autónoma hasta el momento?

Los coches eléctricos son para muchos el futuro de la automoción, incluso hay quienes ya los catalogan como el tipo de propulsión del presente con los coches Tesla como los principales responsables de este auge.

En línea con este desarrollo entra en juego el siguiente escalón en el mercado de la automoción: la conducción autónoma.

Según algunos expertos del sector de la automoción, la conducción autónoma es el siguiente paso del mercado, convirtiendo los coches en máquinas aún más seguras y eficientes.

¿Qué es la conducción autónoma?

La conducción autónoma se define como una modalidad de conducción en la que el vehículo se desplaza sin control activo por parte de un conductor humano.

Para catalogar un coche como apto para la conducción autónoma debe estar equipado con la tecnología suficiente como para conducir sin necesidad de control por parte de una persona y además debe permitir ese tipo de conducción de manera prolongada.

Niveles de conducción autónoma

Según el nivel de autonomía de la conducción autónoma podemos diferenciar niveles que van del 0 al 5. Estas son sus características: 

Nivel 0: Vehículos sin automatización

Se trata de aquellos coches que no disponen de ningún tipo de tecnología para la conducción autónoma y dependen completamente de un conductor humano, en general todos los coches que vemos habitualmente por la carretera.

Nivel 1: Asistentes a la conducción

Dentro de este nivel de conducción autónoma encontramos los automóviles que tienen incorporado un asistente a la conducción (ADAS).

Cada vez es más común encontrarlos en marcas generalistas, en gran parte impulsadas por la nueva normativa Plan Visión 0 de la UE que obligará a llevar este tipo de tecnologías.

Dentro de este segmento entrarían los vehículos con sistemas de control de velocidad de crucero adaptativo o asistentes para el cambio de carril que no puedan funcionar simultáneamente.

Dentro de este nivel el conductor sigue teniendo todo el control sobre el vehículo y la tecnología sólo ofrece una mejora en la comodidad durante la conducción.

Nivel 2: Semi-autonomía

Se trata de una evolución del nivel 1. Engloba todos los vehículos capaces de combinar los sistemas de control de velocidad de crucero adaptativo y el asistente de cambio de carril de manera simultánea, permitiendo al conductor estar menos tiempo con el pie en el acelerador y las manos en el volante. Sin embargo, sigue siendo totalmente necesaria la acción y supervisión humana y no es nada recomendable quitar las manos del volante.

Nivel 3: Autónomo controlado

Este nivel ya es un salto más importante. En él, el sistema de conducción autónoma es capaz de reconocer el entorno y adelantarse a diferentes tipos de imprevistos, analizarlos y actuar en consecuencia.

Algunos ejemplos de respuesta son el cambio de carril automático, frenado en caso de posible accidente y mantenerse dentro de las líneas de la calzada.

No obstante siguen necesitando del factor humano para posibles lagunas en el funcionamiento o errores a la hora de tomar decisiones.

Nivel 4: Alta automatización

En este nivel el ser humano empieza a ser menos importante y el vehículo ya puede circular sólo con supervisión humana, aunque se pueda manipular el recorrido en cualquier momento.

El sistema cuenta con detección y respuesta ante imprevistos, pero el conductor podría tener que tomar el control para decisiones importantes.



Nivel 5: Automatización total

Se trata del máximo nivel de conducción autónoma, el conductor ya no es necesario, el vehículo es capaz de desplazarse  por sí solo y tomar decisiones de manera autónoma.

El coche es capaz de desplazarse de manera frontal y lateral, interpretando el relieve y entorno, así como de tomar decisiones límites.

Conducción Autónoma: Autopilot de Tesla

El sistema de conducción autónoma de Tesla se encuentra ya en su segunda versión Autopilot 2.0 y es probablemente el más desarrollado hasta la fecha.

Esta última actualización hizo que pasara del nivel 3 al nivel 5 de conducción autónoma total.

Los coches disponen de ocho cámaras alrededor del vehículo que les permiten tener una visión de 360 grados y un alcance de hasta 250 metros incluso en situaciones de lluvia intensa, neblina y polvo.

En esta última versión la potencia del ordenador para procesar datos es 40 veces más alta, lo que le permite tomar varias decisiones de manera simultánea.

De momento hay mucho por debatir sobre esta nueva modalidad de conducción: en caso de accidente ¿quién será el culpable?, toma de decisiones éticas y lo más importante, ¿cuándo podremos fiarnos de este sistema?

El único punto claro sobre la conducción autónoma es que cada vez hay más marcas que apuestan por ella y no será raro ver en 2035 un gran porcentaje de coches autónomos.

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