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Consejos para comprar un coche de segunda mano

 

Cuando decides comprar un coche de segunda mano, es normal que te invadan miles de dudas. Más allá de las habituales, hay otras que cuestan responder: ¿qué clase de trámites tengo que resolver? ¿Cómo sé que el coche está en buen estado? Para aclarar estas y otras dudas, sigue leyendo.

 

 

Mercedes clase A azul de segunda mano
Comprar un coche de segunda mano no tiene que ser tan complicado: te damos algunos consejos para hacer la elección correcta.

 

 

Consulta el historial del coche

 

Antes de comprar un coche de segunda mano, en caso de que se trate de un vendedor particular, el Real Automóvil Club de España (RACE) recomienda investigar todo su historial y el uso que ha tenido. No es necesario contratar a un detective privado para esto, solo basta con estar atentos y seguir estos consejos.

 

Las preguntas claves

 

Si vas a negociar con un vendedor particular, pregunta en esa primera llamada todo lo que sea relevante para hacerte una idea de la vida que ha tenido el coche: ¿ha dormido en garaje o a la intemperie? ¿qué tipo de uso se le ha dado? ¿cuál es el motivo de la venta? También es recomendable preguntar si el coche ha pasado mucho tiempo en la costa o en lugares muy fríos, porque en estos sitios el óxido puede ser un problema importante.

 

El libro de mantenimiento

 

No te olvides de preguntar si el coche tiene los mantenimientos básicos al día, si tiene el libro de revisiones sellado, si se le ha realizado alguna reparación y si cuenta con facturas que lo demuestren. No es lo mismo una reparación hecha por un profesional que una realizada por mi cuñado que sabe mucho de eso.

 

La ITV es fundamental

 

Asegúrate que el coche haya pasado todas las inspecciones oficiales (ITV) y que estén reflejadas en la Ficha Técnica. Fíjate si las ha pasado a la primera o si ha tenido que subsanar errores, esto te puede dar muchas pistas sobre el mantenimiento que se le ha dado al vehículo.

 

Pide un Informe de Antecedentes del Vehículo a la DGT

 

Si tienes claro que ese es el coche que llevas tiempo buscando, es recomendable pedir un Informe en la Dirección General de Tráfico (DGT). Los puedes solicitar de dos tipos, el primero es gratuito y te ofrecerá datos básicos pero importantes como la fecha de la primera matriculación en España, o si hay alguna incidencia que te impedirá circular con el coche o transferirlo a tu nombre.

El segundo es mucho más completo, pero tiene un coste de 8,50€. Este informe incluye toda la información administrativa, identificación del titular, municipio donde está domiciliado el coche, historial de ITV, kilometraje, número de titulares, cargas y datos técnicos. Con esta información podrás saber si todo lo que te ha contado el vendedor concuerda con lo que te dice el informe. Si lo estás comprando en un concesionario de coches de segunda mano, este trabajo deberían haberlo hecho ellos con anterioridad, por lo que te estarías ahorrando un esfuerzo importante.

 

 

Revisa a conciencia su aspecto exterior

 

El aspecto exterior del coche puede decirte mucho de él. Es normal que un coche de segunda mano tenga arañazos leves y repararlos no supondrá un gasto excesivo, además esta es una buena baza que puedes usar para negociar su precio final y comprar un coche barato. Donde sí debes prestar mucha atención es en el color de las piezas y las juntas. Si el color no es uniforme significa que la pieza ha sido pintada, muy probablemente por un golpe que puede haber afectado a la estructura.

Fíjate también en las juntas entre las partes de la carrocería, ya que ellas te darán una información importante. Si su separación no es simétrica, significa que el coche ha sufrido un choque importante. Por muy buena que haya sido una reparación, las juntas jamás encajarán con la precisión con la que lo harían en un coche recién salido de la planta de ensamblaje. Esto es importante porque un coche reparado jamás funcionará con las mismas prestaciones que uno que no haya sufrido golpes estructurales. Te recomendamos descartarlos si notas evidencias de choques, o pedir a un profesional que lo examine a conciencia antes de comprarlo.

 

Juntas entre puerta y carrocería que encajan perfectamente con la misma separación en todo el contorno
Las juntas y puertas deben encajar de forma simétrica y precisa. Si no es así, es muy probable que el coche haya sufrido un choque.

 

Pon mucha atención en los neumáticos y en que su desgaste sea homogéneo. Si notas que están más deteriorados por el interior que por el exterior, es muy mala señal. Revisa también los discos de freno, si notas un saliente muy pronunciado en la parte superior (conocido como rebaba), significa que están llegando al final de su vida útil y tendrás que tomarlo en cuenta dentro de tu presupuesto. Por último, busca señales de óxido: si nota señales de corrosión en los bajos o en la propia carrocería, a la larga te traerá muchos dolores de cabeza. Huye de ellos.

 

 

No te olvides del interior

 

El interior del coche te puede contar mucho sobre su historia, por lo que aquí sí que debes sacar la lupa. Pon especial atención en el lado del conductor: el desgaste del volante, de la palanca de cambio, del asiento y del cinturón de seguridad tienen que ir acorde con los años y kilómetros del coche: si tiene pocos kilómetros y mucho desgaste, es una mala señal.

No te quedes solo con una inspección visual del interior, prueba hasta el último botón y palanca que veas en el habitáculo: revisa la radio y todas sus funciones, el aire acondicionado, la calefacción, el freno de mano y las ventanillas eléctricas. Si el coche tiene volante multifunción, revisa cada una de sus funciones, ya que si algo no funciona puede tratarse de un fallo eléctrico complejo. El desgaste de todos estos botones y palancas tienen que ir en consonancia con la edad y kilometraje del coche. No te olvides tampoco de mirar las luces, tanto las del interior (por ejemplo, que se enciendan al abrir las puertas) como las exteriores; no te dejes ninguna sin comprobar.

Gira el volante en una dirección hasta llegar al final, comprueba que lo haga con soltura y sin ningún sonido. Si escuchas algo fuera de lugar, es signo de algún fallo en la dirección y su reparación puede disparar tu presupuesto. Pisa y suelta el embrague varias veces y revisa que el pedal entre y salga con soltura. Engrana la primera marcha y suelta muy despacio el embrague: en uno nuevo, el coche debería comenzar a andar apenas levantas el pedal. Si por el contrario, el recorrido es muy largo, es síntoma de que muy pronto te tocará cambiarlo.

La palanca de cambios también te puede dar pistas importantes. Los cambios tienen que entrar con facilidad; si tienes dificultad para engranar un cambio o notas algún sonido extraño es una mala noticia, porque reparar la caja de cambios es bastante costoso. Revisa también la holgura de la palanca; con el tiempo tiende a ir aflojándose. En un coche con pocos kilómetros no deberías notar ninguna irregularidad.

 

 

No tengas miedo a lo que está debajo del capó

 

Para la gran mayoría de conductores, lo que hay bajo el capó es un completo misterio. Si no eres un experto en mecánica, junto al motor solo verás tubos, cables y piezas extrañas; sin embargo, hay muchos detalles que te ayudarán a conocer el estado del coche. En primer lugar revisa el nivel y el color del aceite de motor, deberá tener un aspecto claro y limpio, si lo ves muy oscuro es una mala señal.

 

coche con el capó abierto que muestra un motor en perfecto estado
Bajo el capó hay mucha información útil sobre el coche que puedes notar sin ser un experto en mecánica.

 

 

El nivel del aceite también te puede dar algunas pistas, si está muy bajo puede deberse a alguna fuga, si está muy alto puede ser aún peor. No te olvides del nivel de anticongelante: observa su color y el estado del depósito. Revisa también el aceite de transmisión, el líquido de frenos y el aceite de dirección.

Observa el bloque del motor, si encuentras rastros de aceite, silicona, masilla o cualquier cosa fuera de lugar, significa que ha sufrido una reparación o la necesitará muy pronto. Fíjate muy bien en las soldaduras: en la planta de ensamblaje son hechas por robots con una precisión milimétrica, imposible de igualar por una persona. Si notas alguna soldadura irregular (por pequeña que esta sea) es una señal de que el coche ha necesitado alguna reparación importante.

Observa muy bien el desgaste de las correa y pregunta si han sido cambiadas (y si lo hizo, pregunta si tiene alguna factura que lo demuestre). Si notas algún tipo de grieta o si las ves muy desgastadas, sabrás que te tocará visitar el taller. Aprieta los manguitos (aunque no tengas ni idea de su función) y si los notas muy duros, cuarteados o muy desgastados es mala señal.

Pero si aún así no te sientes del todo seguro, el mejor consejo que te podemos dar es que recurras a un profesional. Pide una cita en tu taller de confianza para que te den su opinión.

 

 

El papeleo, otro gran desconocido

 

Después de revisar el coche a conciencia, negociar un precio satisfactorio y cerrar el acuerdo con el propietario, viene otra parte engorrosa: el papeleo. Comprar tu coche a un profesional, además de brindarte la tranquilidad de saber que el coche está en regla, te ahorra trámites como el de cambio de titular, impuesto de transmisiones patrimoniales, tasas, etc. El concesionario se hará cargo de todo.

Por el contrario, si la venta se hace entre particulares, lo primero que tendrás que hacer es firmar un contrato. No todos tenemos un grado en derecho o experiencia en redacción de documentos legales, pero puedes descargar un modelo en internet y rellenarlo. Cuando lo hayas firmado, tendrás que acudir a la DGT a realizar el cambio de titular del coche y pagar las tasas e impuestos respectivos.

Al tratarse de trámites algo engorrosos, el mejor consejo que podemos darte es que lo dejes en manos de profesionales. Una gestoría realizará los trámites de forma rápida y económica, ahorrándote muchos dolores de cabeza. Antes de firmar nada, comprueba de nuevo todos los papeles.

 

 

Exige una garantía (no, no es un seguro mecánico)

 

Algo que pocas personas conocen es que la venta de un coche, aunque sea entre particulares, lleva consigo una garantía contra vicios ocultos de 6 meses en el caso de particulares y de 1 año en el caso de profesionales. No se trata de un seguro mecánico, estas comprando una máquina usada y, como toda máquina se desgasta y requiere de mantenimiento. La garantía (bien sea entre particulares o la que ofrece un profesional) solo te asegura que el coche no presenta vicios ocultos y que está libre de cargas. Esta no cubre los defectos producidos por el desgaste natural, la mala conducción o un mantenimiento inadecuado.

 

 

En resumen

 

Si estás pensando comprar un coche de segunda mano, lo mejor es recurrir a un profesional. No solo te evitarás tener que hacer revisiones exhaustivas, sino que contarás con la asesoría de expertos en la materia. En un concesionario, además de conseguir coches de segunda mano con ofertas, te ayudarán a elegir el vehículo que mejor se adapte a tus necesidades y a tu presupuesto. Otra ventaja de comprarlo en un concesionario de coches de segunda mano es que se encargarán de la tramitación de la financiación (en caso de que las necesites) y resolverán todo el papeleo que conlleva la compra.

 

Coches segunda Mano
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