Multas de tráfico ¿Cuándo prescriben?

 

Todas las sanciones administrativas tienen un período de vigencia. Las multas de tráfico, incluso las catalogadas como muy graves, también pueden llegar a prescribir pasado cierto tiempo. Si quieres saber cómo y por qué prescriben, continúa leyendo.

 

 

Pocas personas lo saben, pero las multas pueden llegar a prescribir pasado un tiempo

 

Una notificación de la DGT puede ir desde superar el límite de velocidad, hasta saltarse un stop o cruzar un semáforo en rojo, todos en algún momento hemos recibido una multa de tráfico. La Dirección General de Tráfico (DGT) emitió en el 2019 un total de 4.505.867 denuncias en las carreteras españolas; es decir: en España, se imponen unas 12.345 multas diarias.

Algunas de ellas, bien por forma o bien por defectos, son fácilmente recurribles, muchos conductores desconocen que después de un determinado período, estas sanciones pueden prescribir.
Aunque todo esto no sería necesario si prácticaramos la técnica de la conducción eficiente, que además de ser más segura y minimizar el consumo de carburante, previene de ciertas multas.

Tipos de multas de tráfico: Leves, graves y muy graves

 

Antes de centrarnos en cuando prescribe una multa, debemos saber que la Ley de Seguridad Vial en su artículo 80, clasifica las multas en tres tipos según el peligro que pueda representar. Las infracciones menos peligrosas acarrean solo una sanción económica, mientras que las más graves, además de una cantidad importante de dinero, llevan consigo una pérdida de puntos en el carné de conducir.

Si quieres saber más sobre las multas también puedes visitar nuestro artículo: Principales multas de tráfico en España.

 

Infracciones leves

 

La ley no es muy concreta a la hora de definir lo que es una infracción leve. Se considera que es leve cualquier transgresión que no esté recogida entre los supuestos de infracción grave o muy grave. Estas conductas son sancionadas con 100€ y no acarrea una pérdida de puntos.

Entre las más frecuentes encontramos: circular con una matrícula que no pueda ser identificada, no llevar rueda de repuesto o kit antipinchazos, conducir sin camiseta, con chanclas, zapatos de tacón, descalzos o con cualquier otra indumentaria que pueda impedir controlar adecuadamente nuestro coche.

 

Infracciones graves

 

Son aquellas que ponen en peligro la seguridad y acarrean una sanción de 200€, además de una pérdida de entre 2 y 4 puntos. Entre las más habituales tenemos: adelantar de forma ilegal, usar el teléfono móvil o el GPS mientras conduces, realizar un cambio de sentido en zonas prohibidas, entre otras.

 

Infracciones muy graves

 

Son las más peligrosas de todas y donde los agentes de la ley no se muestran indulgentes. La sanción asciende a 500€ y lleva consigo la pérdida de 6 puntos en el carné de conducir.

Las que se cometen con mayor frecuencia son: conducción temeraria, superar en un 50% el límite de velocidad, conducir bajo los efectos del alcohol o drogas, circular sin seguro o sin carné de conducir, entre otros. En casos excepcionales, se puede ver incrementada la cuantía económica o incluso te pueden retirar el carné.

 

Saltarse un semáforo en rojo es una de las multas más habituales según la DGT



¿Cuándo prescriben las multas?

 

Algo que poca gente conoce es que todas las sanciones, entre ellas las multas de tráfico, tienen un periodo de caducidad. Tanto la DGT como los ayuntamientos tienen un tiempo establecido para notificar la sanción y para efectuar el cobro. Si se incumplen estos plazos, la multa queda prescrita, es decir caduca la multa de tráfico.

 

Plazo para notificar una multa

 

Desde el momento que se comete la supuesta infracción, las autoridades tienen un plazo de entre 3 meses en el caso de las infracciones leves y de 6 en el caso de las graves y muy graves para notificarnos de dicha sanción. Es importante aclarar que, salvo que te sea entregado en mano por un agente, el boletín de denuncia no es considerado una notificación.

Una vez puesto en marcha el reloj, este puede detenerse hasta por un mes si la administración pública tiene que emplear tiempo en encontrarte. Las viejas triquiñuelas de da una dirección falsa o devolver las cartas no sirve de nada, ya que una vez cumplido el mes de gracia y si a las autoridades les resulta imposible dar contigo, la sanción será publicada en el Tablón Edictal de Sanciones de Tráfico (TESTRA) y se te dará por notificado.

No es muy habitual, pero si transcurre el tiempo y no se te ha notificado la multa, puedes considerar que te has librado de ella y la multa prescribe. Si por el contrario, te llega la comunicación, comienza a correr un nuevo plazo.

 

Plazos para resolver la sanción  ¿Cuándo caducan las multas de tráfico?

 

La administración responsable cuenta con un año de plazo para notificar una multa desde el momento que se te notifica del procedimiento para emitir una resolución.

Hasta que no te sea comunicado, no es necesario emprender ninguna acción o interponer recurso alguno.

Si en este período no se sanciona la infracción, todo el procedimiento queda anulado. Aquí los tiempos de la administración pública pueden jugar a tu favor, pero suele ser bastante inusual que se incumplan los plazos.

Si por el contrario y a pesar de tus alegaciones se te impone la sanción, las autoridades (generalmente Hacienda) cuentan con un plazo de 4 años para realizar el cobro. Si se trata de una denuncia que incluye la suspensión del carné, el plazo se reducirá a un año natural.

Es importante aclarar que, pese a que la resolución de los organismos competentes se considera firme, aún queda la posibilidad de emprender un procedimiento contencioso-administrativo. Si decides actuar por la vía judicial, el plazo de 4 años queda suspendido, por lo que la lentitud de nuestra justicia no jugará a tu favor.

¿Se puede recurrir una multa de tráfico?

Si consideramos que la multa que nos ha sido impuesta es injusta o suponemos que tiene algún defecto de forma, tenemos un plazo de 20 días desde el momento que nos es notificada para recurrirla. La ley nos brinda la opción de acogernos a un 50% de descuento si aceptamos la sanción y la pagamos antes de transcurridos esos 20 días, pero si la recurrimos perdemos esta posibilidad.

No es necesario tener un conocimiento muy profundo en derecho, pero sí conviene repasar muy bien la ley de tráfico, las normas de circulación y el procedimiento adecuado para hacerlo.

Entre los factores que nos pueden llevar a ganar el recurso, se encuentran: algún error en la notificación (como por ejemplo escribir mal el nombre o la matrícula del coche) o si no existe una forma fehaciente de demostrar el hecho que se nos imputa.

Antes de iniciar el procedimiento, recuerda que los agentes de policía o Guardia Civil cuentan con presunción de veracidad, por lo que si el que te pone la multa es un agente de la ley, su testimonio será prueba suficiente.

¿Cómo recurrir una multa?

 

Para recurrir la multa, solo necesitas presentar un escrito en la jefatura de tráfico de tu localidad, alegando los motivos por lo que crees que la multa no se acoge a derecho. Este documento tiene que tener una estructura donde se destaque lo siguiente:

 

  • Datos personales: nombre completo, DNI, teléfono y dirección de la persona denunciada
  • Datos de la denuncia: en ella debes incluir el número del expediente, la matrícula del coche y la fecha en la que te fue puesta la sanción.
  • Alegaciones: aquí explicas los motivos por lo que crees que la multa no se acoge a derecho, así como todas las pruebas que sustenten tus alegatos.

 

Una vez introducido el recurso, la administración cuenta con un plazo de un mes y medio para dar respuesta. Pasado este tiempo, la sanción queda sin lugar y no podrán reclamarte el monto de la multa.

Si por el contrario tu alegato queda desestimado, podrás presentar un recurso de reposición ante el Ministerio del Interior, aunque al ser un trámite mucho más complejo, sería recomendable contratar los servicios de un abogado.

 

¿Qué pasa si no pagas una multa de tráfico?


Si hemos agotado todas las vías y seguimos por descuido o por convicción sin querer pagar dicha multa de tráfico. Entraremos en un nuevo proceso conocido como vía ejecutiva.
Este período sucede cuándo no hemos efectuado el ingreso necesario de la sanción mediante la ventaja fiscal de pronto pago, ni dentro de la fecha estipulada.
Llegados a esta situación, además de perder el 50% de descuento por pronto pago, se aplicará un recargo del 5% extra y empezaremos un nuevo proceso.
En esta parte entra en juego la Agencia Tributaria y procede a notificar la multa de nuevo con una nueva fecha límite pero con un recargo en esta ocasión de un 10%.
Si aún así seguimos sin querer pagar la multa de tráfico, se aplicará un 20% más de recargo y una nueva fecha límite de pago, pudiendo llegar a embargarnos bienes en caso de que lo consideren necesario.
En resumen, si la prescripción de la multa no ha sido posible, no es viable recurrir la multa de tráfico y hemos agotado todas las posibilidades, la mejor opción es pagar cuanto antes.
Tarde o temprano la Agencia Tributaria cobrará y con intereses el valor de la multa.
Aunque en primera instancia deberemos tener mucho cuidado y estar atentos en la carretera para evitar todo este tipo de contratiempos.