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Mazda CX-5 diésel de Segunda Mano
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Si algo distingue a Mazda es su obsesión por el placer de conducir, esa filosofía que la marca llama Jinba Ittai (la sintonía entre caballo y jinete). En un mundo de SUV que se conducen como muebles, el CX-5 sorprende por su dirección precisa, su aplomo en curva y una sensación de conjunto muy trabajada. A eso se suma un interior de calidad superior a la media, con una disposición elegante y bien rematada. Es un SUV familiar, sí, pero de los que apetece conducir, y esa cualidad se disfruta exactamente igual en un coche de ocasión.
El corazón de la gama diésel es el Skyactiv-D 2.2, disponible con potencias de 150, 175 y 184 CV según versión y año. Es uno de los mejores diésel modernos: entrega mucho par desde bajas vueltas, lo que lo hace descansado y elástico en carretera, se mantiene suave y silencioso para ser un diésel, y firma consumos notablemente bajos para el tamaño del coche, en torno a los 5 a 6 litros a los 100 km. Para quien hace kilómetros de autovía con regularidad, es una mecánica que resulta tan agradable como económica.
Dos detalles técnicos que conviene conocer al comprar de ocasión. El primero: el Skyactiv-D emplea cadena de distribución en lugar de correa, lo que reduce el mantenimiento a largo plazo, ya que no requiere la sustitución periódica que sí necesita una correa. El segundo: muchas versiones, sobre todo las más potentes, montan la tracción total i-Activ AWD, un sistema que reparte la fuerza de forma inteligente y aporta seguridad extra en lluvia, nieve o firmes deslizantes, sin penalizar apenas el consumo. Si vives en zona de clima exigente o simplemente quieres más aplomo, merece la pena buscar una unidad con AWD.
Como todo diésel moderno, el CX-5 dispone de etiqueta C de la DGT (no ECO ni CERO), por lo que en algunas Zonas de Bajas Emisiones puede tener restricciones; si circulas a diario por el centro de una gran ciudad con ZBE, conviene revisar la normativa local. Dicho esto, el CX-5 diésel da lo mejor de sí precisamente en el uso para el que está pensado: viajes y kilómetros de carretera, donde su bajo consumo y su comportamiento brillan y donde el filtro de partículas trabaja en condiciones óptimas. Para un uso exclusivamente urbano y de trayectos muy cortos, una versión de gasolina sería más adecuada.
Cada Mazda CX-5 que ponemos a la venta pasa una revisión de más de 225 puntos antes de la entrega. En las versiones diésel prestamos especial atención a los puntos propios de este tipo de motor, filtro de partículas (DPF), válvula EGR, inyectores y nivel de aceite, además del estado de la cadena de distribución y, si la monta, del sistema de tracción total. A ello sumamos hasta 3 años de garantía Flexicar: el primer año con cobertura premium y dos años adicionales a través de nuestra compañía externa Caser.
Del papeleo nos ocupamos nosotros: entregamos el coche con la ITV en vigor, si le toca, la pasamos antes, gestionamos todos los trámites con la DGT (cambio de titularidad, tasas y permiso provisional mientras llega la documentación definitiva) y te lo entregamos limpio y listo para circular. Y si prefieres repartir el pago, ofrecemos financiación 100% con cuotas a tu medida, además de la opción de tasar tu coche actual como parte del pago.
Es el Skyactiv-D 2.2, disponible con 150, 175 o 184 CV. Destaca por su suavidad y silencio poco habituales en un diésel, su generoso par en carretera y sus bajos consumos (en torno a 5-6 l/100 km), lo que lo convierte en una de las mejores mecánicas diésel de su categoría.
El Skyactiv-D 2.2 utiliza cadena de distribución, no correa. Esto reduce el mantenimiento a largo plazo, ya que la cadena está diseñada para durar la vida del motor y no requiere la sustitución periódica de una correa. En Flexicar comprobamos su estado antes de la venta.
Muchas versiones, especialmente las de mayor potencia, montan la tracción total i-Activ AWD, que reparte la fuerza de forma inteligente para ganar seguridad en condiciones de baja adherencia. También existen versiones de tracción delantera; conviene confirmar cuál monta cada unidad.
El CX-5 es, en general, un SUV fiable y muy bien valorado. Como todo diésel, conviene cuidar el filtro de partículas y la válvula EGR, sobre todo si se hace mucha ciudad, y vigilar el nivel de aceite. Comprado revisado, con historial y con garantía, es una compra de ocasión muy segura.
El Mazda CX-5 diésel dispone de la etiqueta C de la DGT. No cuenta con etiqueta ECO ni CERO, por lo que en algunas Zonas de Bajas Emisiones puede tener restricciones; conviene consultar la normativa de tu ciudad si circulas habitualmente por el centro.
Ofrecemos hasta 3 años de garantía: el primer año con garantía premium de Flexicar y dos años adicionales a través de la compañía externa Caser, sumados a una revisión de más de 225 puntos previa a la entrega.